martes, 12 de agosto de 2014

Como si tuvieses un cuerpo adherido al tuyo...



Despertarte de madrugada con calor, como si tuvieses un cuerpo adherido al tuyo, sintiendo el roce de un abrazo tan intenso que hasta duele el respirar. Abrir los ojos y darte cuenta de que estas sola, que no hay nadie junto a ti,  pero sientes ese cuerpo como si fuese una lapa pegada al tuyo. Estas encogida y las articulaciones te duelen, mirar el reloj y comprobar que es la misma hora en la que tu corazón dejo de latir, en la que me diste tu aliento por última vez hace hoy nueve  meses....Sentirte de nuevo a mi lado, esta vez en esencia .Aunque doloroso  es maravilloso, yo también te sigo necesitando tanto como el primer día. Y no pasa un segundo de mi vida en la que no note tu ausencia...tan grande como  que el vacío que has dejado en mi vida.


Abres los ojos tímidamente para buscarte, y extiendes el brazo para rozar con cuidado el lado de la cama sobre el que dormitas, no quiero que te vayas, que te asustes, que  pienses que tengo miedo por sentirte a mi lado. No, yo necesito esa sensación de tenerte cerca, junto a mí, igual que si sintiese de nuevo tu respiración, tus latidos, tu vida.

Hace nueve  meses que ya no estas con nosotras, que nuestra felicidad, que nuestros momentos, nuestros instantes, todas las ilusiones vividas a tu lado…todos los buenos ratosque  hemos pasado siempre el uno al lado del otro, ya no están.



Y hace un año que empezó mi insomnio que empezó nuestro caminar entre pasillos de hospital y consultas de médicos, y entonces empezó mi angustia, mi insomnio y mis lágrimas continuas porque tenía miedo y tú me dabas esperanza. Sonreías, me abrazabas y en vez de consolarte yo lo hacías tú conmigo.

Recuerdo como te enfadabas cuando me encontrabas de madrugada en el sofá, con la luz apagada y sin poder dormir  “¿es que quieres ponerte enferma? ¿Quién me va a cuidar a mi entonces?”  Me decías   , me abrazabas, y me acurrucaba en tu pecho y en tu cuerpo. Ese cuerpo que una vez fue  tan fuerte, tan grande y sin embargo cada vez más pequeño y más consumido. Siempre pensaste que íbamos a ganar la batalla .Me decías  “viviré menos pero estaré a tu lado”, pero no ganamos,  y no te imaginas lo que me duele saber que perdimos lo más grande de nuestras vidas. Qué te perdí a ti y que tú nos perdiste a nosotras, a tus tres chicas….


¿Sabes? Jamás en la vida ha existido para mí un verano tan triste, tan doloroso, tan apagado de luz y felicidad como este. Ni siquiera he querido celebrar mi cumpleaños, porque no lo ha sido. Ojalá hubiese podido pasar la página del calendario de golpe, dormirme el dos, despertar el cuatro de agosto. No te imaginas  como se me llenaban las lágrimas cuando me felicitaban porque sabía que lo mejor de cumplir años era hacerlo a tu lado. Con tus bromas, con tus sorpresas, con tus mimos. Con mi mejor regalo, CONTIGO.




Que ganas tengo de terminar este verano, este verano angustioso en el que no tengo ganas de nada, ni de sol, ni de playa,  hay días que ni de levantar la persiana para saber si hace sol o lluvia. Porqué mis veranos sin ti no son verano, como ese en el que nos conocimos .En aquel verano que nos dejamos  abrazar al tiempo, al desenfreno, a las caricias, a decidir que queríamos estar siempre juntos.




Hoy me voy a la cama llena de nostalgia llena  con los recuerdos tan maravillosos como los de la fotografía, una de mis favoritas en toda nuestra historia de amor, de querernos con locura, como yo te sigo queriendo.



!Que feliz me has hecho siempre!


 Te querré toda mi vida, porque siempre me has dado lo mejor de ti.